El Voto Que Cuenta

El Voto Que Cuenta

May 07

Se cree comúnmente que un voto no cuenta, porque no define unas elecciones. Pero la realidad es diferente:

 

 El voto que no se ejerce cuenta tanto como el voto que se ejerce. Ese voto que no se ejerce hace que sean menos los votos necesarios para que un candidato gane. 

 

Resulta que para tener el 50% de 100 votos, solo se necesita el voto de 50 personas; sin embargo, para tener el 50% de 7 millones de votos, se necesita que más de 3.5 millones de dominicanos votemos por el mismo candidato.

Casi todas las decisiones que tomamos en el día a día están influenciadas por nuestras experiencias y conocimientos previos. Así que nuestra mente, por su limitación de tiempo e información, toma atajos al momento de tomar la mayoría de sus decisiones. Estos atajos o forma de toma de decisiones se conoce como heurística.

Una de las heurísticas más comunes es la de predecir de manera incorrecta las probabilidades, por diferente motivos, uno de ellos es que no tomamos realmente en cuenta toda la información que tenemos, sino que nos llevamos de lo que nuestro cerebro rápidamente nos dice que es lógico o probable.

Les cuento sobre un experimento muy famoso [1] que nos puede ayudar a entender un poco cómo estimamos mal las probabilidades, que luego podemos trasladar a la situación de nuestro voto, para ver si es que cuenta o no.

En una ciudad hay dos hospitales: En el primero nacen 45 bebés al día y en el segundo, y más pequeño, nacen 15 bebés. Como todos sabemos, aproximadamente el 50% de todos los bebés que nacen en el mundo son varones. Sin embargo, el porcentaje exacto de cuántas hembras y cuántos varones nacen al día varía. Algunos días pueden nacer más varones, otro día más hembras, y así. Entonces, durante un año estos dos hospitales tomaron nota de los días en los cuales más del 60% de los bebés nacidos eran varones. En cuál de los dos hospitales cree que presentaron más de esos días; es decir, en cuál de los dos hospitales hubo más días en los que nacieron más varones? En el grande, en el pequeño o en ambos hubo la misma cantidad de días en el que nacieron más varones? Esta pregunta se le hizo a estudiantes universitarios y la mayoría consideró que ambos hospitales tuvieron el mismo  porcentaje de días en el que nacieron más varones.

     

Les adelanto la respuesta correcta: En el hospital más pequeño hubo más días en los que más del 60% de los niños que nacieron fueron varones.

¿Por qué la mayoría de nosotros consideramos que ambos hospitales debió haber más o menos la misma cantidad de días en los que nacieron más varones? Porque nuestro cerebro rápidamente olvidó unos datos importantes que teníamos, y se quedó con los más relevantes y dijo “son dos hospitales, no hay razón para que en uno pase algo diferente a la otra, así que debe ser más o menos lo mismo”. En otras palabras, vimos a ambos hospitales como representativos de la población, y a partir de ahí dimos nuestra respuesta.

¿Cuál fue el dato que nuestro cerebro decidió olvidar? Si vuelven a leer, verán que mencioné que en un hospital nacían unos 45 bebés al día y en el otro unos 15 bebés. Tomemos el caso del hospital donde nacen menos bebés. Para que el porcentaje de bebés varones supere el 60% solo 9 de los 15 bebés que nacen en un día tienen que ser varones (solo 1 más que cuando nacen 50% niñas y 50% niños). Sin embargo, para que el 60% de los bebés sean varones en el otro hospital, tendrían que nacer 27 bebés varones, que serían 5 más que cuando nacen 50% niñas y 50% niños. En palabras más sencillas, para que la cantidad de niños sea más alto en el hospital más pequeño, solo debe nacer un niño más en lugar de niña; mientras que para que en el hospital más grande suceda lo mismo deben nacer 7 niños más que niñas, lo cual es menos probable, ¿cierto?

A pesar de que nuestro cerebro tuvo toda la información desde el inicio, decidió ignorar una parte y tomar la decisión en base a lo que conservó.

Y se preguntarán ¿qué tiene todo esto que ver con mi voto y con las elecciones próximas?

Imaginemos que en las elecciones solo pueden votar 10 personas. 4 deciden votar por la candidata María y 4 por la candidata Josefina. Hay 2 que aún no sabe si van a votar o por quién votar. Solo hace falta que uno de ellos se decida a votar por una de las dos candidatas para que esa gane. Si una de las personas que no sabía si votaría decide ir a votar por María, entonces ya María sería nuestra próxima representante con el 55% de los votos, porque solo 9 personas votaron, y el voto de 1 fue suficiente para cambiar el resultado.

Mientras menos personas votan, más fácil es mover el resultado de un candidato a otro. ¿Qué pasaría si en lugar de 10 personas, votaran 4 millones de personas?

La respuesta inmediata, después de todo lo que hemos explicado, sería que un voto no cuenta para cambiar un resultado.

Sin embargo, ¿qué pasa cuando 2 millones de las personas que pueden votar piensan que ese voto, el que no importa, es el suyo, y se quedan en su casa (o la playa)? O, ¿qué pasaría si esas mismas personas deciden votar por un candidato que no es necesariamente el que las representan porque si votan por el otro estarían “botando su voto” y su voto “no contaría”?

Lo que sucede en ambos casos es que esos 2 millones de personas que piensan que su voto “no cuenta” están dejando que solo sean los otros 2 millones de personas que decidan quién será nuestro próximo representante, y de hecho, solo 1 millón + 1 sería suficiente para elegirlo. Entonces 1 millón de personas estaría decidiendo quiénes serían los  representantes de 10 millones, cuando en realidad más de 7 millones de dominicanos tienen el derecho y el deber de decidir quiénes serán nuestros representantes.

En conclusión, el voto que no se ejerce cuenta tanto como el que sí se ejerce, porque el que no se ejerce reduce la cantidad de votos necesarios para que un candidato gane. Recuerden, para tener el 50% de 100 votos, solo se necesitan 50; sin embargo, para tener el 50% de 7 millones, se necesita que más de 3.5 millones de dominicanos estemos de acuerdo en el mismo candidato.

Todo voto cuenta, y por tanto, todo voto debe ser consciente e informado. Primero: Infórmate. Segundo: Decide cuáles son los candidatos que mejor representan lo que necesita tu país. Tercero: Vota.

-R.

[1] Para más sobre este experimento pueden consultar Tversky, Amos, and Daniel Kahneman. “Judgment Under Uncertainty: Heuristics and Biases”. Science 185.4157 (1974): 1124–1131