El Problema de no identificar el Problema

El Problema de no identificar el Problema

Jul 28

Redactar una norma sin estar conscientes de cuál problema se quiere solucionar, usualmente crea más problemas que soluciones. Por tanto, el paso número uno que debe tomar el Estado antes de pensar en regular es determinar: ¿Cuál es el problema?; seguido por: ¿qué comportamientos se quieren incentivar o desincentivar?; y finalmente: ¿qué beneficios se quieren crear?

Debemos admitir que este es un error más que frecuente en países como el nuestro, dedicados en muchas ocasiones a copiar e implementar legislaciones extranjeras sin el estudio previo del efecto que tendrá en la sociedad en que se aplicará. Las condiciones locales son de vital importancia a considerar cuando se va a regular; por tanto, el nivel de educación, la cultura, la conducta de la población y su eventual respuesta consciente o inconsciente a una norma deben ser evaluados previo a regular. Es preciso, entonces, determinar qué efectos puede producir la nueva norma dentro de la sociedad en la que se va a implementar y si esos son de hecho los efectos deseados.

Por ejemplo -por eso de que con los ejemplos se entiende todo más fácil-, tomemos el caso de los impuestos y la cultura nacional de pago. Usualmente el Estado se plantea una única opción: Aumentar los impuestos. El problema, si nos lo planteamos correctamente, es la falta de recursos monetarios que sufre el Estado y lo que se desea es obviamente obtener más ingresos al erario.

Para resolver ese problema se me ocurren múltiples soluciones que no son necesariamente aumentar los impuestos, y que de hecho atacan el problema para producir la solución deseada. Aclaro que no soy especialista tributaria y sólo tomamos esta situación como ejemplo del uso de las normas para incentivar la conducta de la población.

En este sentido, no por más alto que sea el impuesto el Estado las personas se verán más motivadas a pagarlo. De hecho, culturalmente hablando, nuestra realidad es que siempre que haya una forma de evitar el pago de dicha contribución, en principio, será evitada. El asunto es que, en principio, sólo si la sanción eventual es más alta en términos monetarios que el pago del impuesto, las personas se verán incentivadas a pagar el impuesto; de lo contrario no. Es decir, si el impuesto es de un 30% del salario de RD$100,000.00, es decir, RD$30,000.00 una persona no pagará el impuesto al menos que sepa que la multa por el no pago del mismo será más de lo que debe pagar de impuesto (por lo menos RD$30,000+1); claro, siempre que la probabilidad de que sea detectado sea considerable.

Frente a esa situación debemos preguntarnos ¿Cuenta el Estado con una forma efectiva de cobrar la sanción? -Como es sabido, una multa que no se cobra es una multa inexistente en términos prácticos y no cumple con los fines disuasivos y persuasivos que persigue-. Si la respuesta a la pregunta anterior es “No”, entonces esa sanción no es la solución regulatoria que resolverá el problema. Es decir, si el Estado no cuenta con la estructura para hacer que el impuesto sea pagado, por más alto que este sea no se obtendrán mayores ingresos. Debemos considerar entonces que tal vez el Estado no está utilizando sus recursos de la manera adecuada; y más aún no se está planteando el problema a resolver de manera correcta.

Volvamos entonces a la raíz de los problemas que hemos identificado, en mi opinión, dos: falta de recursos por parte del Estado, combinado con falta de incentivos hacia la población para el pago de impuestos. La solución que se busque debe entonces atacar ambos problemas. ¿Ha pensado el Estado en por qué la población no ve el pago de impuestos como algo positivo o beneficioso para ella? Tal vez comenzar por modificar la percepción de la población con respecto a la acción -que se puede producir por la modificación de la conducta de la Administración Pública con respecto al uso de los fondos públicos-, podría traer más beneficios a largo plazo que el simple aumento de los impuestos.

El planteamiento correcto del problema es esencial para la obtención de una solución legislativa o regulatoria correcta, que en algunos casos no es necesariamente legislar.

*Publicado en Acento.